Universidad Nacional

Autónoma de México

 

Mensaje del Rector a los estudiantes universitarios.

Señores ex rectores.
Doctores:
-Pablo González Casanova,
-Guillermo Soberón Acevedo,
-Octavio Rivero Serrano,
-Juan Ramón de la Fuente,
S
eñor Presidente de la Junta de Gobierno de la UNAM: Dr. Felipe Tirado Segura y honorables miembros de la Junta que nos acompañan
Sra. Presidente del patronato universitario: Lic. María Elena Vázquez  Nava y  distinguidos patronos que están aquí presentes
Dr. Leonardo Lomelí Vanegas, Secretario General de la UNAM
Dr. Juan José Sánchez Sosa y Profesores e investigadores eméritos de nuestra Universidad que nos acompañan
Señores Directores de nuestras entidades académicas y administrativas.
Quím. Bertha Rodríguez Sámano. Secretaria General de la AAPAUNAM
Ing. Agustín Rodríguez Fuentes. Secretario General del STUNAM  muchas gracias por su presencia

y nuestros jóvenes de examen perfecto

Teresita Lucila Luna Zaragoza. Alumna del Plantel No. 5 José Vasconcelos de la Escuela Nacional Preparatoria
Lesthat  Manelick Martínez López. Alumno de Licenciatura en Biología de la Facultad de Ciencias. Muchas Felicidades.

Jóvenes que hoy se integran a nuestra comunidad universitaria:  

A nombre de la Universidad Nacional Autónoma de México les doy la más calurosa bienvenida al ciclo escolar 2017-2018.

Este año se incorporan a nuestro bachillerato más de treinta y seis mil estudiantes a los distintos planteles de la Escuela Nacional Preparatoria y a los del Colegio de Ciencias y Humanidades.


También están entre ustedes quienes representan a los más de cuarenta y siete mil nuevos universitarios que se suman a alguna de las ciento veinte distintas licenciaturas que ofrece nuestra Casa de Estudios.


Con su ingreso, tanto en el bachillerato como en la licenciatura, la Universidad alcanza  números históricos en su matrícula.


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La aspiración de ingresar a nuestra Universidad, entre ambos niveles educativos, sumó este año, casi cuatrocientos cincuenta mil estudiantes.


Pocas instituciones en el mundo pueden presentar estas cifras que hablan de la grandeza de nuestra Universidad y del interés que se tiene por ingresar a ella.


Ojalá y pudiéramos ofrecerles un lugar a todos aquellos que lo solicitan; desafortunadamente esto no es posible.


Por eso tenemos que hacer exámenes de admisión y seleccionar a los mejores candidatos.


Sabemos muy bien que estos exámenes son, para quienes los presentan, de gran importancia y consecuencias, pues de su desempeño depende su ingreso a la Universidad.


Pero lo son también para sus familias que depositan en nosotros la esperanza de la educación de sus hijos y la confianza de una decisión transparente e imparcial.


Y lo es también para el prestigio de la Universidad.


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Todas las preguntas que componen el examen de admisión son elaboradas por expertos y sujetas a un riguroso escrutinio y pruebas de confiabilidad que nos permiten discernir, con alta precisión, quién se gana el derecho de ingresar a la Universidad.


Son exámenes de alta calidad.


Pero por lo que significan requieren de altos niveles de seguridad en las distintas fases de su integración y distribución y la Universidad, desde hace lustros, se ha empeñado en que así sea.


Sin embargo, por un error externo a nosotros, un grupo de exámenes de admisión al bachillerato fue evaluado con una plantilla que no correspondía a la hoja de respuestas.


Al darnos cuenta de este equívoco, se ordenó la revisión exhaustiva de los cuadernillos identificando a algunos miles que ameritaban ser recalificados.

Estoy perfectamente consciente de la angustia y desazón que este error provocó en algunos de ustedes y de la incertidumbre que generó en la sociedad pero no podíamos tolerar injusticias ni ocultar verdades, por más que éstas nos incomoden.

La Universidad no puede sino actuar con veracidad y rectitud, por ello reconocimos el error, se subsanó e ingresaron aquellos que alcanzaron el puntaje requerido.


Tres mil seiscientos trece
aspirantes fueron así aceptados y a partir del jueves 10 agosto, son ya universitarios.  

Con ellos, el sistema de bachillerato universitario recibe a más de treinta y seis mil estudiantes de primer ingreso, cifra que, como decía anteriormente es, junto con aquella de la licenciatura, el máximo esfuerzo educativo que, en su historia, ha hecho la Universidad Nacional Autónoma de México.

Debo reconocer y agradecer a todos los directores y cuerpos colegiados de nuestras Escuelas y Facultades los esfuerzos que han hecho para poder ampliar la matrícula y diversificar la oferta educativa para dar satisfacción a la demanda creciente de educación en el país.

Pero lo importante, el día de hoy, es que ustedes jóvenes,  ya están aquí y que se han ganado a pulso su ingreso.

Han demostrado ser los mejores gracias a su esfuerzo en los ciclos académicos que les antecedieron.

Pero todos los ciclos educativos que tienen por delante, serán necesariamente más difíciles que el anterior y requerirán de mayores esfuerzos y dedicación.


Así es la educación superior y eso esperamos de ustedes.  


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Son ustedes una población estudiantil plural y diversa. Entre ustedes hay diversidad de género, de preferencias sexuales, de capacidades físicas e intelectuales; de condiciones socioeconómicas, y de ideologías y filiaciones políticas distintas.

Qué bueno que así sea. Así los queremos, porque así es México.


Pero todos ustedes tienen algo en común: ingresan a la Universidad porque quieren superarse, quieren ser mejores y quieren que nuestra nación crezca con equidad y prosperidad.


Aprendan entonces a superarse, respetarse, a entenderse y a tolerarse.


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Nuestra Universidad les recibe con los brazos abiertos.

Todas nuestras instalaciones están diseñadas para que las utilicen, las disfruten y obtengan de ellas la mejor formación académica y un exitoso desarrollo personal.


Sean inquisitivos; pregunten y cuestionen. El personal académico existimos para enseñarles y aconsejarles.  No dejen de acercarse a nosotros.


Aprendan también a ser libres e independientes. Y sean respetuosos con el personal académico y administrativo así como con sus compañeras y compañeros.


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Entre ustedes, que ingresan a este ciclo escolar, el cincuenta y ocho por ciento son mujeres.


La equidad de género es una de las metas universitarias y una aspiración nacional. Y la Universidad debe ser ejemplo de ello.


Todas y todos
valemos lo mismo y necesitamos respetarnos.  La violencia de género es inadmisible entre Universitarios.

Y me dirijo ahora especialmente a nuestras estudiantes, porque son mayoritariamente las afectadas por este tipo de agresión.


Cuando perciban conductas inadecuadas, de quien fuere, tengan confianza y manifiéstenlas de inmediato ante las autoridades de sus planteles o ante la Unidad para la Atención en el campus central de Ciudad Universitaria.


Juntos debemos construir una nueva ciudadanía respetuosa y tolerante; la Universidad se empeña en ello y esperamos de ustedes que sean parte de este necesario cambio.


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La UNAM es de México y está en México, y no es inmune a las alteraciones sociales que vive nuestro país, entre ellas, a la inseguridad y al narcomenudeo.

En fechas recientes estos temas han sido motivo de atención de algunos medios de comunicación dando lugar a una percepción inadecuada de lo que es la realidad cotidiana de la Universidad.


La percepción se pretende convertir en realidad. Pero la verdad seguirá siendo lo verídico, y la realidad es que la Universidad es un lugar seguro, probablemente uno de los sitios más seguros de nuestra ciudad y del país.


Y eso a pesar de ser un espacio abierto, en donde la prevención de cualquier delito lo hacemos únicamente a través de la vigilancia y por la vía de la disuasión.


Así es y así seguirá siendo y sabemos que contamos con la voluntad de nuestros trabajadores para lograrlo.


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Pero jóvenes, y a ustedes quiero dirigirme: el uso de estupefacientes y de bebidas embriagantes está prohibido dentro de nuestras instalaciones.


Lo está, no porque algunos de estos enervantes sean ilícitos; está prohibido porque a su edad, el uso de ellos provoca adicciones, daños cognitivos y alteraciones en la memoria y en el aprendizaje.


Por eso, al margen de cualquier postura individual, su consumo seguirá prohibido en la Universidad.


Pero si de seguridad se trata, cuídense ustedes y cuiden a su Universidad.


No compren sustancias a narcomenudistas. Recuerden que ellos viven en mundos oscuros y su presencia en nuestros alrededores puede generar inseguridad.


Hagamos todos, dentro de nuestros ámbitos de acción, la mejor de las universidades, en donde ustedes se desenvuelvan con confianza, con respeto y con libertad.


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Felicidades por haber ingresado a la Universidad Nacional Autónoma de México. A la mejor Universidad de Iberoamérica. A la Universidad de todos, a la Universidad de México.


A esta Universidad de las tradiciones y de la vanguardia; a la Universidad motor del desarrollo de nuestro país, a la formadora de los mejores recursos humanos y a la productora de la mayor y mejor investigación original.


A la Universidad del Observatorio Astronómico Nacional, la de los buques oceanográficos, la de las redes nacionales mareográfica y sismológica y aquella que resguarda nuestra historia escrita en la hemeroteca y biblioteca nacionales.


A esta Universidad de los espacios deportivos más importantes y diversos. A la de los Pumas y a la del estadio olímpico.


A la Universidad de las mayores expresiones culturales, a la de los museos, de la danza, el teatro, el cine y la música.


Descubran
a esta universidad, vívanla, disfrútenla, y háganla suya.

¡Bienvenidos a la Universidad Nacional Autónoma de México!


“Por mi Raza hablará el Espíritu”.
Muchas gracias.

 

Enrique Graue Wiechers

 


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