Universidad Nacional

Autónoma de México

 

Teatro Universitario Unidad Mederos,
Universidad Autónoma de Nuevo León.
18 de octubre de 2017.


ENTREGA DE LA MEDALLA “DR. JOSÉ ELEUTERIO GONZÁLEZ” AL DR. ENRIQUE GRAUE WIECHERS, RECTOR DE LA UNAM, POR SU CONTRIBUCIÓN EN EL ÁREA DE LA SALUD

 

Recibir la medalla Dr. José Eleuterio González”, que otorga el Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León, es en verdad un gran honor.

Lo es, por lo que representa y por quién la otorga.

Muchísimas gracias al Dr. Rogelio Garza, Rector y Presidente del máximo cuerpo colegiado de esta Universidad. Muchas gracias, también, al Dr. Edelmiro Pérez Rodríguez, Director de la Facultad de Medicina y del Hospital Universitario, y al pleno del Consejo Universitario, por esta distinción.

Se acostumbra en momentos como este decir que es un reconocimiento inmerecido y probablemente lo es.

Pero ya me lo dieron y me siento muy orgulloso de recibirlo.

Es una distinción que se enmarca dentro de los festejos del día del médico y lleva el nombre de una de las personalidades más emblemáticas de Nuevo León y de nuestro país, el Dr. José Eleuterio González.

Recordar su nombre obligadamente nos lleva a remontarnos al siglo pasado y aquilatar los esfuerzos de aquellos sobre quienes descansa la medicina mexicana moderna.

El Dr. Eleuterio González es una de las figuras más emblemáticas de la medicina mexicana.

Nace durante el antiguo régimen colonial; queda huérfano durante la independencia; su vocación lo impulsa a estudiar medicina en Guadalajara, y acompañando a su destino ejerce la medicina en San Luis Potosí, para finalmente aposentarse en esta ciudad.

Fue aquí, en esta ciudad de Monterrey, en donde en 1833, que podemos imaginar al Dr. González, recibiendo la noticia del decreto del establecimiento de ciencias médicas, y comenzando a imaginar la escuela de medicina que, con el paso de los años, fundaría.

Ese decreto del 23 de octubre de 1833, fue un hito en la historia de la enseñanza de la medicina en México, y por ello. que la legislatura de 1937 estableció al 23 de octubre de todos los años, como el día del médico en nuestra nación y que hoy, de alguna manera, nos adelantamos en celebrarlo.

Pero, permítanme regresar al Dr. González, en 1834, en esta ciudad, atendiendo a sus pacientes y con una decidida vocación de docencia y de servicio.

Ese mismo año abrió un curso de farmacia, y en 1835 amplió su cátedra de boticarios a cuatro años. Se gradúa, en 1842, como médico y ese mismo año, ya con una experiencia clínica envidiable, abre un curso de ciencias médicas para formar profesionales en salud.

La calidad de los médicos así formados, ameritó que ya en plena Guerra de Reforma, en 1857, el entonces Gobernador Santiago Vidaurri expidiera el decreto para la creación de la Facultad de Medicina.

Eran años convulsos y de ideologías encontradas, por eso fue que, hasta 1859, esa ley entrara en vigor, y con ello la verdadera fundación de la hoy Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

A esa Escuela de Medicina, le hacía falta un hospital y, el inagotable Dr. González, al año siguiente, en 1862, con las cuotas que cobraba en la Escuela, con su propio patrimonio y convenciendo con su generosidad a propios y extraños, funda la primera sala en el Hospital civil de esta ciudad y que es el antecedente directo del Hospital Universitario de esta casa de estudios.

El Dr. José Eleuterio González fue un médico afamado, un clínico sobresaliente, y un filántropo tenaz.

Sus anécdotas, en este sentido, son múltiples y van desde haber atendido el parto de Margarita Maza, durante el peregrinaje del presidente Juárez, hasta el despojarse de reloj para pagar las medicinas de los más necesitados.

Respetado y admirado por liberales y conservadores, por los pudientes y por los desprotegidos, el Dr. Eleuterio González se convirtió, por voz popular, en Gonzalitos, el diminutivo más mayúsculo que uno pueda imaginar.

Dije al principio que el Dr. Gonzalitos es una figura emblemática difícil de igualar: y lo digo porque el Dr. José Eleuterio González lo fue todo:
Estudió medicina en condiciones adversas, y se graduó de médico con empeño y decisión, fue un clínico notable; un profesionista afamado, un hombre humilde y generoso, y un docente sin par.

Superando todas las dificultades de la época fue fundador de escuelas e instituciones, y el creador del único hospital verdaderamente universitario en nuestra nación.

Es una figura que no tiene comparación y al que no se podrá igualar.

Sírvanos de ejemplo Dr. José Eleuterio González y su memoria, para congratular a todos los médicos de la república mexicana que en unos días estarán celebrando el trayecto de los éxitos de la medicina mexicana.

Porque sí, mucho hemos avanzado desde el Dr. González hasta nuestros días. Solo basten unos ejemplos: A fines del siglo pasado, de acuerdo al INEGI, la esperanza de vida de los mexicanos era de 29.5 años, hoy es de 75 años en promedio.

En 1895, primera estadística a la que tuve acceso, la tasa de mortalidad general por mil habitantes era de 31 fallecimientos por cada mil habitantes por año, hoy es de 5.6.

Y en los últimos cincuenta años, el número de médicos en el país se multiplicó por poco más de nueve, al pasar de veintitrés mil en 1970 a casi doscientos dieciocho mil este año, y en ese mismo periodo, la cifra de unidades médicas se incrementó casi seis veces, al pasar de cuatro mil a veintitrés mil.

Mucho hemos hecho y mucho más habrá que hacer.

Porque en medio de todos los problemas que vivimos, hay que decirlo: México es una gran nación, de enormes riquezas y de muchos logros. Logros que descansan sobre hombros de gigantes que, con su esfuerzo personal, como en el caso del Dr. José Eleuterio González, crearon con su ejemplo y empeño las Instituciones que hoy nos enorgullecen.

Por todo lo que significa esta medalla que lleva su nombre, es para mí un gran honor el recibirla y mucho aprecio que se hayan fijado en mi trayectoria para otorgármela.

Me gustaría agradecer al Mtro. Rogelio Garza, Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, por su amistad sincera y a toda la comunidad de esta casa de estudios, por esta distinción.

Y, como reza el lema, Alere Flammam Veritatis (Alentar el fuego de la verdad)

Con ese aliento de esta Universidad que “Por nuestra raza hable el espíritu”

¡Muchas gracias!


INEGI. Sistema para la consulta de Estadísticas Históricas de México 2014.

INEGI. Sistema para la consulta de Estadísticas Históricas de México 2014.



Enrique Graue Wiechers

 

 

 


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