Universidad Nacional

Autónoma de México

 

Patio principal del Palacio de Minería.
9 de noviembre de 2017.


CEREMONIA DE INVESTIDURA DE DOCTORES HONORIS CAUSA 2017

 

  1. Señor presidente en turno de la honorable Junta de Gobierno;
  2. Señor vicepresidente del Patronato Universitario;
  3. Estimados integrantes de la Junta de Gobierno y del Patronato de nuestra casa de estudios;
  4. Muy apreciados ex-rectores;
  5. Distinguidos doctores honoris causa
  6. Consejeras y consejeros universitarios;
  7. Señor Secretario General;
  8. Señor presidente de la Fundación UNAM;
  9. Claustros de Directores de nuestras entidades académicas y funcionarios universitarios;
  10. Quím. Bertha Guadalupe Rodríguez Sámano, Secretaria General de la AAPAUNAM;
  11. Ing. Agustín Rodríguez Fuentes, Secretario General del STUNAM;
  12. Distinguidos miembros de nuestra comunidad e invitados especiales.  

 A todos ustedes, muchas gracias por su presencia en esta sesión extraordinaria del Consejo Universitario.

Hemos escuchado, en voz del secretario General, el dictamen del Honorable Consejo Universitario que otorgó la distinción honoris causa a once personalidades;

hemos revisado sus semblanzas, concluido la ceremonia de investidura y testimoniado las intervenciones de dos de nuestros doctorantes.

A mí solo me resta el compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el significado y trascendencia que tiene un evento como el que hemos presenciado.


La Universidad Nacional Autónoma de México ha otorgado el doctorado honoris causa a un selecto grupo de académicos que de distintas maneras y en diversas circunstancias han honrado los valores universitarios.

Entre ellos hay geógrafos, historiadores, arqueólogos, ingenieros, filólogos, estudiosos de las sociedades y de la ciencia política; astrónomos, poetas, novelistas y neurocientíficos.


Hay quienes forman parte de nuestro personal académico y los hay también que provienen de otras instituciones de educación superior y de otras latitudes.


Nuestros honoris causa, como hemos podido constatar, son personajes con un amplio reconocimiento internacional y frecuentemente premiados en sus diversas disciplinas.


Pero recibir un Doctorado Honoris Causa tiene una significación especial distinta a aquella de sus propios méritos académicos
.
Las universidades como fuentes de generación y transmisión del saber, como preservadoras de la libertad y como difusoras de la cultura, reconocen, en ceremonias como ésta, los valores más importantes sobre los que debe regirse cualquier sociedad.

Y es también por eso que esta ceremonia rebasa los muros de una Universidad.
 

Porque en una sociedad global donde permean la intolerancia y la incomprensión, y en un país en donde la inseguridad y la impunidad alimentan la desconfianza y la violencia, el reconocer al estudio, a la búsqueda incesante de la verdad, a la defensa irrestricta de la libertad y de la diversidad como valores a ser honrados por la Universidad, convierten a este acto académico en un aliento de esperanza que debemos celebrar.

Hoy con esta ceremonia se honra a un grupo de académicos que han dedicado su vida a enaltecer esos valores y lo han hecho de una forma excepcional.


Porque no importa el origen académico o nacionalidad, han sido investidos como Doctores Honoris Causa porque la Universidad Nacional Autónoma de México evoca en ustedes la avidez por el conocimiento, la generosidad para diseminar saberes, su creatividad y la independencia de su pensamiento.


Por ello, son causa de honor de nuestra Institución y símbolos de la Universidad y de la universalidad.


Fue hace ciento siete años que, durante la ceremonia de refundación de nuestra Casa de Estudios como Universidad Nacional, que se entregaran los primeros honoris causa.

Desde entonces y hasta la fecha suman doscientos los recipiendarios de esta distinción. Son mujeres y hombres a los que la Universidad les ha reconocido que, con sus quehaceres, han honrado las aspiraciones de nuestra Casa de Estudios y de nuestra nación.


Todo este acto, su solemnidad y nuestras vestimentas tienen razón de ser en la tradición de la academia y en el orgullo de nuestra Universidad.


Porque el papel de las universidades no es de hoy, tiene una larga tradición, un riquísimo presente y un futuro de posibilidades incalculables.


Pero en esta ceremonia y con estos símbolos reconocemos la importancia histórica de la excelencia académica, del respeto por el saber, de la difusión del conocimiento y del amor por la libertad.


En nombre de la Universidad Nacional Autónoma de México, felicidades a cada uno de los once galardonados con el doctorado honoris causa 2017. 

Muchas gracias por haber hecho lo que han hecho; muchas felicidades por haberlo hecho como lo hicieron y muchas gracias por servir de ejemplo a muchos más.

Por mi Raza hablará el Espíritu. 

Gracias a todos.

 

Enrique Graue Wiechers
Rector

 

 

 


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